
Por: Cristian Soriano


Hoy despedimos con profundo respeto y cariño a Juana Chalas Mercedes, conocida como Doña Tula, quien falleció a los 100 años de edad, dejando un legado admirable de trabajo, dignidad e integridad.

Originaria de Santa Cruz de El Seibo, República Dominicana, Doña Tula se ganó el cariño y la admiración de su pueblo gracias a su talento para preparar dulces tradicionales: dulce de leche, guayaba, cajuil, naranja, entre otros sabores que endulzaron la vida de generaciones.
Su historia es un ejemplo de esfuerzo. Comenzó a elaborar dulces para ayudar al sustento de su hogar, cuando su esposo apenas ganaba 50 pesos al mes. Con dedicación, perseverancia y mucho amor por su familia, aquel pequeño esfuerzo se transformó con el tiempo en un negocio familiar.
Doña Tula fue una mujer emprendedora y valiente que nunca se rindió ante las dificultades. A pesar de enfrentar momentos muy duros —como la muerte de su esposo, el accidente de una hija y la pérdida de otro de sus hijos— siempre encontró fuerzas para seguir adelante. Se consagró por completo a levantar a su familia con trabajo honesto y sacrificio.

No todo fue dulce en su camino, pero su coraje y determinación demostraron que incluso en los momentos más difíciles se puede salir adelante. Empezó vendiendo dulces en las calles; luego viajó a La Romana en busca de mejores oportunidades. Con el tiempo, al notar que el dulce de leche tradicional resultaba demasiado empalagoso, decidió crear su propia receta: un dulce con menos azúcar y un sabor único que se convirtió en su sello personal.
Hoy su partida deja tristeza, pero también un hermoso legado de lucha, amor y ejemplo para las futuras generaciones.
















